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Cuentos en la Nube

LA PRINCESA QUE QUERÍA ESCRIBIR Edit


TEXTO: Beatriz Berrocal Pérez.

ILUSTRACIONES: Daniel Montero Galán.

EDITORIAL: Amigos de papel.



Los álbumes sobre princesas han cambiado mucho. Tanto, que ya no son aquellas mujercitas esperando a su príncipe azul. Mujeres empoderadas capaces de hacer las cosas por sí mismas, vivir aventuras, descubrir nuevos mundos e incluso dar rienda suelta a su imaginación mediante las palabras.

“La princesa no quiere un príncipe azul
ni ir por el castillo con trajes de tul.

Quiere ser distinta, ir a clase, estudiar...
No esperar que alguien la venga a salvar.”


Así comienza “La princesa que quería escribir”, ¿no os parece algo digno de admirar? De todo lo que una princesa puede anhelar...ella solo quería estudiar y escribir.

Y es que este melancólico relato nos habla de sueños, prohibiciones e injustas costumbres.

©Amigos de papel

Como un pájaro enjaulado vive esta princesa. Ama las palabras y aun escribiendo lindos versos para poder evadir su mente, su padre los rompe al llegar la mañana.

Para él son tonterías y lo único que su hija debe hacer es ser obediente y casarse con un hombre rico y serio. El dinero, antes de todo... ¿no es muy triste?

¿Y ella qué piensa? Su padre no se da cuenta...

“Lo que yo deseo no puedo comprar,
nunca estuvo en venta, es la libertad”

La princesa cada vez está más triste, en su mente se amontonan las rimas, esas que a su mano no se le permite dar forma.

Pero un día decide que todo aquello se acabó. Tiene que ser ella misma e incluso su padre, el gran Rey, consigue por fin quitar el velo de sus ojos para darse cuenta de lo que su hija realmente necesita para ser feliz.


Beatriz Berrocal nos trae esta historia con sabor a melancolía pero con un final feliz. Una princesa que solo quiere escribir y ni siquiera se lo permite su propio padre. Una lucha de fuertes sentimientos contra las absurdas costumbres de palacio.

Por qué decidió escribir esta historia?
Ella nos lo cuenta:

"La historia comenzó sin que yo lo supiera. Una noche salí a cenar con unas amigas y nos pusimos al día sobre lo que cada una había logrado con respecto a lo que queríamos hacer tiempo atrás. Hablamos de las dificultades que íbamos encontrando en el camino, de las trabas que se nos ponían, de lo complicado que podía resultar a veces algo que, en principio, parecía muy sencillo. A pesar de ello ninguna dijo que hubiese tirado la toalla, que se hubiese rendido, que hubiese abandonado su proyecto. Cuando llegué a casa, me senté delante del ordenador y surgió el cuento de La princesa que quería escribir. Me pareció una bonita manera de llegar a los pequeños lectores y lectoras, de hacerles ver la importancia de pelear por lo que queremos aunque haya que derribar obstáculos para lograrlo.

Rompemos un poco con la típica princesa de cuento que tiene que esperar al dichoso príncipe para ser feliz, nada de eso, esta princesa es del siglo XXI y toma las riendas de su vida, que bastante tiene ya con modernizar al padre..."


@Amigos de papel

Las emociones se transmiten claramente con una paleta de colores suaves, tonos tostados, azulados, más vivos cuando nos habla de los sueños y anhelos de la protagonista. Daniel Montero juega muy bien con todos ellos, dando paso a vivos amarillos, verdes esperanza y fuertes naranjas para transmitir la alegría de la princesa, la liberación de sus sentimientos enjaulados. Y hablando de jaulas, qué bien representada está la princesa dentro de una tejiendo mientras se pregunta qué sería de su vida sin la escritura:

“Y sin la escritura ¿qué vida tendría? En una muñeca me convertiría.
En una princesa como las de cuento, que tejen tristeza y bordan silencio”

©Amigos de papel

Pero esta princesa es fuerte, y un día abre la ventana para poner fin a su tristeza. Comienza a volar en sueños (¿o quizá no?) mecida por una lluvia de letras que las nubes le regalan, formando así palabras, versos y rimas. Esa libertad que tanto anhelaba se vuelve realidad, porque decide de una vez por todas, ser ella misma.

©Amigos de papel


Un relato con rimas sencillas y breves que nos mecen a través de sus páginas, en unión con unos colores y tonalidades que no están utilizados al azar. Sus figuras estilizadas y de cuerpos no muy naturales nos evocan un mundo de fantasía donde una princesa, distinta a la mayoría, consigue su sueño por fin.




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